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4 plantas que atraen insectos beneficiosos y repelen plagas en el huerto

Manos cultivando hortalizas y flores en un jardín elevado, con lechuga y tomates al fondo.

En un rincón tranquilo del jardín, cada día se libra una batalla invisible entre plagas hambrientas y diminutos aliados.

Cada vez más horticultores domésticos se alejan de los pulverizadores químicos y miran a las propias flores y hortalizas como una línea de defensa. Al elegir unas cuantas plantas compañeras con cabeza, puedes atraer a polinizadores y depredadores a tus bancales mientras arrinconas a las peores plagas.

Por qué las “plantas compañeras” están cambiando nuestra forma de cultivar

La asociación de cultivos es la idea sencilla de que ciertas plantas son más poderosas juntas que por separado. Algunas liberan aromas que confunden a los insectos. Otras proporcionan néctar a larvas depredadoras que se dan un festín de pulgones. Unas pocas incluso “limpian” el suelo al frenar a microscópicos gusanos.

Piensa en estas cuatro plantas como el equipo de seguridad no remunerado de tu jardín: vistoso, discreto y siempre de patrulla.

En esta guía nos centramos en cuatro plantas fáciles que, a la vez, atraen insectos beneficiosos y ayudan a contener plagas en un jardín pequeño o en un huerto urbano: claveles de moro (tagetes), capuchinas, habas y caléndulas. Cada una cumple un papel distinto y, juntas, forman un kit flexible que funciona en macetas, bancales elevados o parcelas más grandes.

Clavel de moro (tagete): el escudo aromático

El clavel de moro o tagete francés (Tagetes patula) suele venderse como una alegre planta de temporada, pero trabaja mucho más de lo que aparenta. Desde principios de verano hasta el otoño produce flores naranjas, amarillas o bicolores que atraen a abejas, sírfidos y mariposas.

El verdadero interés, sin embargo, está en el olor y en las raíces. El follaje aromático desprende un olor penetrante que muchos jardineros consideran que disuade a los escarabajos pulga y a los pulgones de asentarse en los cultivos cercanos. Bajo tierra, sus raíces liberan compuestos que afectan a ciertos nematodos parásitos de plantas, diminutos gusanos que roen las raíces y debilitan el crecimiento.

Intercalados entre filas de tomates, lechugas o judías, los claveles de moro actúan a la vez como pista de aterrizaje para polinizadores y como una barrera sutil contra plagas del suelo.

Dónde y cómo usar claveles de moro

  • A lo largo de filas de hortalizas (tomates, pimientos, judías, lechugas)
  • En los bordes de bancales elevados y caminos
  • En macetas en balcones, cerca de aromáticas y tomates cherry

Siembra bajo protección en primavera o compra plantones una vez pasado el riesgo de heladas. Espaciarlos cada 25–30 cm a lo largo de una fila suele bastar para notar el efecto. Retira las flores marchitas para mantener la floración y el aporte de néctar durante meses.

Capuchina: el señuelo “de sacrificio” para los pulgones

La capuchina (Tropaeolum majus) se comporta como un imán para los problemas, y precisamente por eso se valora. La planta cuelga o trepa, formando una cascada de hojas redondas y flores comestibles, picantes, en tonos intensos de amarillo, naranja y rojo.

A los pulgones les encantan las capuchinas. Si pueden elegir, muchas colonias irán directas a ellas y dejarán coles, judías o calabacines algo menos saturados. Este efecto “señuelo” convierte a la capuchina en un cultivo trampa vivo.

Las capuchinas atraen a los pulgones lejos de las hortalizas más valiosas, donde mariquitas y larvas de sírfido pueden depredarlos concentrados.

Cómo hacer que las capuchinas trabajen para ti

Siembra en semillero protegido desde marzo y trasplanta al exterior después de la última helada. Germinan rápido en la mayoría de suelos y perdonan si te olvidas de regar un par de días.

Buenos emplazamientos:

  • Alrededor de crucíferas como kale y col
  • En la base de judías de enrame o del maíz dulce
  • Colgando de cubos y cestas cerca de los bancales de hortalizas

Cuando los pulgones se acumulen en las capuchinas, tienes opciones: puedes dejarlos como “bufé” para depredadores naturales o, si se disparan, recortar los tallos muy infestados y tirarlos a la basura. Con calor, la planta suele rebrotar rápido.

Habas: cultivo alimentario y trampa de insectos a la vez

Las habas (Vicia faba) son más conocidas como hortaliza de temporada fresca, pero a menudo se pasa por alto su papel en el manejo de plagas. Sus tallos altos coronados por flores blancas y negras dan lugar a vainas ordenadas; sin embargo, esos mismos tallos son un punto favorito para el pulgón negro.

Al asumir que las habas tendrán pulgones, las conviertes en una trampa deliberada. En lugar de colonizar cada brote tierno del jardín, muchos pulgones negros se agrupan en las partes altas de las plantas.

Las habas actúan como pararrayos para el pulgón negro, concentrando el problema en un solo lugar que puedes observar y gestionar.

Mantener las habas productivas mientras alojan plagas

Cuando aparecen colonias en las puntas de crecimiento, muchos jardineros simplemente despuntan los extremos afectados. Así se elimina una parte de los pulgones y se estimulan brotes laterales y la formación de vainas. Con infestaciones fuertes, un pulverizado de jabón líquido diluido o jabón negro puede ayudar a desalojarlos sin dejar residuos en las vainas.

Las habas también fijan nitrógeno en el suelo gracias a bacterias en sus raíces. Eso suele dejar el bancal fértil para un cultivo posterior como las crucíferas. En zonas costeras y del sur con inviernos suaves, sembrar a finales de otoño bajo una manta térmica puede adelantar la cosecha de primavera. En regiones más frías, siembra desde finales de invierno hasta principios de primavera.

Caléndula (maravilla): el bufé de los polinizadores

La caléndula o maravilla (Calendula officinalis) es una anual suelta y alegre que florece desde principios de verano hasta las primeras heladas fuertes. Sus flores tipo margarita, del amarillo pálido al naranja intenso, atraen a una gran variedad de visitantes.

Las abejas acuden por néctar y polen. Los sírfidos pasan a repostar y luego ponen huevos cerca. Sus larvas patrullan los bancales comiendo pulgones, lo que convierte a la planta en un aliado indirecto pero potente contra las plagas. Las crisopas, otro depredador de pulgones, también son visitantes habituales en hábitats adecuados.

La caléndula convierte un bancal de hortalizas en una estación de servicio para insectos beneficiosos, manteniendo a los depredadores naturales cerca de los cultivos vulnerables.

El efecto subterráneo de la caléndula

Como los claveles de moro, la caléndula se relaciona con ciertos organismos del suelo. Sus raíces liberan sustancias que pueden disuadir a algunos nematodos problemáticos que, de otro modo, dañan raíces y frenan a las plantas jóvenes. Al mismo tiempo, convive con otros aliados microscópicos que ayudan a reciclar nutrientes.

Siembra en bandejas desde finales de invierno bajo protección y trasplanta en abril o mayo. Alternativamente, esparce semillas directamente donde vayan a crecer cuando el suelo se haya templado. La caléndula suele autosembrarse, así que es posible que en años siguientes aparezcan nuevas plantas, reduciendo el trabajo.

Cómo funcionan juntas estas cuatro plantas

Cada una de estas especies aporta algo distinto. Usadas en conjunto, crean un mini-ecosistema más equilibrado alrededor de tus cultivos.

Planta Principales aliados que atrae Plagas afectadas Mejores ubicaciones
Clavel de moro (tagete francés) Abejas, mariposas, sírfidos Algunos nematodos, pulgones, escarabajos pulga Bordes de bancales, entre filas
Capuchina Mariquitas, sírfidos Pulgones (trampa), orugas Borde de bancales de crucíferas, contenedores
Haba Polinizadores, depredadores de pulgones Pulgón negro (trampa) Filas de temporada fresca, huertos
Caléndula (maravilla) Abejas, sírfidos, crisopas Pulgones, algunos nematodos Mezclada entre filas, caminos

Escalonando épocas de floración y alturas, mantienes el néctar disponible de primavera a otoño. Ese suministro constante sostiene poblaciones mayores de insectos beneficiosos, que responden más rápido cuando aparecen las plagas.

Empezar sin revolucionar todo el jardín

Quienes empiezan a menudo creen que necesitan rediseñar por completo para usar plantas compañeras. En realidad, unos pequeños ajustes en el plan de siembra ya pueden cambiar la actividad de insectos alrededor de tus cultivos.

Si vas justo de tiempo, comprar plantones o macetas pequeñas en un vivero acelera el inicio. Coloca un clavel de moro al final de cada fila de tomates, deja caer capuchinas desde un par de contenedores y mete caléndulas en cualquier hueco. Durante la temporada, observa qué plantas atraen qué insectos y ajusta el diseño el año siguiente.

Preguntas frecuentes: ¿esto sustituye por completo el control de plagas?

La asociación de cultivos rara vez elimina las plagas por completo. Los pulgones, por ejemplo, llegan igual empujados por el viento. La diferencia está en cómo se comportan los brotes. En vez de explosiones súbitas por todo el bancal, los problemas suelen aparecer en bolsillos más pequeños: pulgón negro en habas, pulgón verde en un parche de capuchinas. Esas zonas se gestionan mejor a mano, con poda o con pulverizados orgánicos puntuales.

Algunos años, el tiempo favorece a las plagas y quizá pierdas algún cultivo. Eso no significa que el sistema haya fallado: significa que trabajas con un entorno vivo que cambia. Con varias temporadas, un jardín lleno de plantas ricas en néctar tiende a estabilizarse, con más depredadores pasando el invierno en setos, montones de troncos y rincones poco alterados.

Términos útiles y escenarios prácticos

Dos expresiones aparecen a menudo en este enfoque: “insectos beneficiosos” y “cultivos trampa”. Los insectos beneficiosos son especies que te ayudan: polinizadores que mejoran el cuajado, o depredadores y parasitoides que se comen o neutralizan plagas. Los cultivos trampa, como la capuchina y la haba en este caso, son plantas usadas a propósito como señuelos para que las plagas se concentren en ellas en lugar de en tu cosecha principal.

Imagina un balcón urbano pequeño: una jardinera con claveles de moro enanos delante de tomates cherry, una cesta colgante de capuchinas y una maceta de caléndula al lado ya aportan color, flores comestibles para ensaladas y apoyo a los polinizadores. Si lo escalas a un huerto, puedes bordear caminos con caléndulas, salpicar tagetes entre las matas de calabaza y plantar una fila invernal de habas para preparar la siguiente temporada.

Cuanta más variedad haya en tus plantaciones, más “controles y equilibrios” añades a tu espacio de cultivo. Estas cuatro plantas son una forma sencilla de empezar a inclinar la balanza a favor de tus hortalizas, reduciendo pulverizados y dejando que la naturaleza haga una mayor parte del trabajo.

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