Durante décadas, los científicos se quedaron mirando una zona en blanco en el mapa del extremo sur de la Tierra, tratando de adivinar qué había bajo el hielo.
Una nueva investigación por fin está rellenando ese vacío y revela un paisaje escarpado y sorprendente oculto bajo la vasta capa de hielo de la Antártida; un paisaje que podría moldear el futuro del planeta mucho más de lo que la mayoría de nosotros imagina.
Un paisaje secreto más nítido que nunca
Hasta hace muy poco, los científicos tenían realmente una imagen más clara de Marte que de lo que hay bajo el hielo de la Antártida. En algunos lugares, el continente está sellado bajo más de cuatro kilómetros de agua congelada, lo que bloquea cualquier visión directa de la roca que hay debajo.
Un equipo internacional liderado por la glacióloga Helen Ockenden, de la Université Grenoble-Alpes, y Robert Bingham, de la Universidad de Edimburgo, ha elaborado el mapa más detallado hasta la fecha de ese terreno invisible. Su trabajo, publicado en la revista Science, utiliza una combinación de radar, datos satelitales y modelos informáticos para reconstruir la topografía subglacial con una resolución sin precedentes.
El nuevo mapa convierte una mancha blanca sin rasgos en un paisaje nítidamente definido de montañas, valles y antiguos sistemas fluviales.
Esta imagen más precisa no es solo un triunfo cartográfico. La forma del terreno bajo el hielo controla cómo se mueven los glaciares, a qué velocidad fluye el hielo hacia el mar y dónde unos océanos más cálidos podrían desencadenar un retroceso rápido.
¿Cómo se cartografía algo que no se puede ver?
Los investigadores no pueden simplemente excavar a través de kilómetros de hielo, así que recurren a una física ingeniosa y a una recopilación paciente de datos. Gran parte del nuevo mapa procede de radar de penetración de hielo transportado en aeronaves que sobrevuelan el continente. Estos instrumentos emiten ondas de radio a través del hielo y registran el eco que rebota en la roca inferior.
Midiendo el tiempo que tardan en volver esos ecos, los científicos estiman el grosor del hielo e infieren la profundidad del lecho rocoso. Combinado con mediciones satelitales de la altura de la superficie del hielo, estudios gravimétricos y lecturas terrestres más antiguas, el equipo ensambló un modelo mucho más detallado del paisaje oculto.
Herramientas clave detrás del mapa del «submundo» antártico
- Radar de penetración de hielo: mide el grosor del hielo y la forma del lecho rocoso bajo las trayectorias de vuelo.
- Altimetría por satélite: registra cambios sutiles en la elevación de la superficie a medida que el hielo se adelgaza o engrosa.
- Datos de gravedad: ayudan a estimar la estructura de la roca y las cuencas profundas donde la cobertura de radar es deficiente.
- Modelos de flujo glaciar: usan la física para rellenar huecos entre mediciones y comprobar cuán realista es el relieve.
Esta combinación de métodos permitió al equipo alcanzar una resolución que detecta rasgos de apenas unos pocos kilómetros de ancho en muchas regiones, enfocando por primera vez valles y cumbres ocultos.
Qué hay debajo: montañas, cañones y ríos fósiles
El paisaje recién afinado dista mucho de ser plano. Bajo el hielo hay cordilleras comparables a los Alpes, profundas zanjas y amplias cuencas que en otro tiempo albergaron ríos y lagos antes de que la Antártida se congelara.
Algunos de los rasgos más llamativos son largas y estrechas depresiones que se adentran en el interior desde la costa. Muchas descienden muy por debajo del nivel del mar y se extienden cientos de kilómetros bajo la capa de hielo. Son cruciales para predecir el futuro aumento del nivel del mar.
Cuando el lecho rocoso cae muy por debajo del nivel del mar y se inclina hacia abajo hacia el interior, la capa de hielo se vuelve propensa a un retroceso desbocado.
Estas cuencas con pendiente hacia el interior actúan como enormes rampas para el agua oceánica cálida. Si el agua de mar alcanza la línea de apoyo -el punto donde el hielo se despega del lecho rocoso y empieza a flotar- puede derretir el hielo por debajo y desencadenar un adelgazamiento rápido tierra adentro.
Regiones ahora señaladas como de alto riesgo
Aunque el nuevo estudio abarca todo el continente, refina con nitidez algunos sectores previamente preocupantes:
- Antártida Occidental: el mapa revela cuencas profundas y conectadas bajo grandes glaciares que ya están perdiendo masa, como Thwaites y Pine Island.
- Antártida Oriental: antes considerada más estable, algunos sectores costeros parecen más vulnerables debido a nuevos «pasillos» de baja altitud identificados bajo el hielo.
- Península Antártica: valles escarpados y cuencas tipo fiordo ayudan a explicar el rápido colapso de algunas plataformas de hielo en las últimas décadas.
Estos detalles dan a los modelizadores del clima mejores condiciones iniciales cuando simulan cómo podría responder la capa de hielo a distintos escenarios de calentamiento en los próximos siglos.
Por qué el lecho rocoso determina el futuro del nivel del mar
La Antártida contiene suficiente agua congelada como para elevar el nivel del mar global casi 60 metros si se derritiera por completo. Ningún científico serio espera eso en nuestras vidas, pero cambios de incluso medio metro para 2100 remodelarían muchas regiones costeras.
El ritmo del futuro aumento del nivel del mar depende de tres cuestiones principales: a qué velocidad fluye el hielo hacia el océano, cuán estables son las líneas de apoyo y por dónde puede infiltrarse agua cálida bajo las plataformas de hielo flotantes. Las tres están fuertemente influidas por la forma del terreno bajo el hielo.
| Rasgo del lecho rocoso | Efecto sobre el hielo | Implicación para el nivel del mar |
|---|---|---|
| Cuenca profunda con pendiente hacia el interior | Favorece el retroceso de la línea de apoyo | Mayor riesgo a largo plazo de subida del nivel del mar |
| Cresta rocosa cerca de la costa | Puede «anclar» glaciares y ralentizar el flujo | Actúa como estabilizador temporal |
| Valle subglacial estrecho | Canaliza corrientes glaciares rápidas | Concentra la pérdida de hielo en salidas específicas |
El nuevo mapa ayuda a los investigadores a localizar estos rasgos con mucha más confianza. En algunas zonas, lo que antes parecía una simple pendiente ahora aparece como una compleja escalera de crestas y umbrales que podría pausar o redirigir el retroceso del hielo durante décadas.
Reescribiendo la antigua historia de la Antártida
El paisaje subglacial no solo insinúa el futuro; también conserva huellas de una Tierra mucho más cálida. Los valles y llanuras recién revelados probablemente albergaron sistemas fluviales, bosques y lagos hace decenas de millones de años, antes de que el continente derivara sobre el Polo Sur y se congelara.
Comparando las formas del lecho rocoso con redes fluviales modernas en otras partes del planeta, los geólogos pueden reconstruir cómo drenaba la lluvia la Antártida, dónde se erosionaron montañas y cómo el hielo fue imponiéndose gradualmente. Esa historia geológica ayuda a poner a prueba modelos climáticos de tiempos profundos, ofreciendo una comprobación de la sensibilidad de la Antártida a cambios pasados en los gases de efecto invernadero.
Antiguos valles fluviales bajo el hielo apuntan a una Antártida verde, muy alejada del desierto helado que conocemos hoy.
Futuros proyectos de perforación podrían centrarse en algunas de estas cuencas ocultas, con la esperanza de recuperar sedimentos que registren esa transformación de un paisaje frondoso a uno glaciar.
Qué significa esto para quienes viven lejos del hielo
Para las comunidades costeras en Europa, Norteamérica y más allá, los detalles finos del lecho rocoso antártico pueden sonar remotos. Sin embargo, planificadores urbanos y aseguradoras dependen cada vez más de proyecciones que se apoyan precisamente en este tipo de ciencia.
Cuando los modelos climáticos incorporan una topografía más precisa, el abanico de posibles niveles futuros del mar puede estrecharse. Eso, a su vez, influye en decisiones sobre defensas contra inundaciones, zonificación inmobiliaria e infraestructuras. Una ciudad que valora si construir una barrera de marea o trasladar instalaciones críticas tierra adentro necesita una idea más clara de si el nivel del mar podría subir 40 centímetros o acercarse más a un metro durante el próximo siglo.
El nuevo mapa del terreno bajo el hielo antártico es una pieza de ese rompecabezas. Sigue teniendo incertidumbres, sobre todo en las regiones interiores más remotas y pobres en datos, pero reduce las conjeturas en varios de los sectores costeros más sensibles.
Términos clave para entender la ciencia
Varias expresiones técnicas aparecen repetidamente en los debates sobre el cambio en la Antártida. Conviene aclarar algunas:
- Capa de hielo (ice sheet): masa de hielo a escala continental, más gruesa que los glaciares y que cubre el terreno subyacente. La Antártida y Groenlandia albergan las dos únicas capas de hielo de la Tierra.
- Plataforma de hielo (ice shelf): extensión flotante de una capa de hielo que se expande sobre el océano, pero permanece unida al hielo terrestre.
- Línea de apoyo (grounding line): límite donde el hielo apoyado sobre el lecho rocoso comienza a flotar sobre el agua de mar. Su posición controla en gran medida cuánto hielo fluye hacia el océano.
- Inestabilidad de la capa de hielo marina (marine ice sheet instability): proceso por el cual el hielo apoyado sobre un lecho que se profundiza hacia el interior puede retroceder de forma autoalimentada una vez inicia su retirada.
Comprender estos términos ayuda a explicar por qué los científicos prestan tanta atención a esas cuencas y crestas recién cartografiadas bajo el hielo antártico.
Futuros posibles y por qué el mapa oculto importa a partir de ahora
Los investigadores del clima ya están incorporando los nuevos datos topográficos a modelos informáticos para explorar futuros alternativos. Un escenario asume recortes rápidos de las emisiones de gases de efecto invernadero, limitando el calentamiento oceánico y ralentizando la pérdida de hielo. Otro asume emisiones altas continuadas, empujando agua cálida bajo las plataformas de hielo antárticas y debilitándolas más deprisa.
En el caso de menores emisiones, las crestas y puntos de anclaje recién cartografiados bajo grandes glaciares podrían dar a la humanidad tiempo extra, conteniendo el peor aumento del nivel del mar durante varios siglos. En el caso de altas emisiones, los mismos rasgos podrían solo retrasar -en lugar de evitar- una subida más sustancial a largo plazo.
Por ahora, el paisaje oculto de la Antártida ha pasado de ser un esbozo aproximado a algo más parecido a un mapa de relieve detallado. Esa nueva claridad no elimina la incertidumbre, pero cambia las preguntas que los científicos pueden plantear y refuerza los vínculos entre un continente congelado y distante y las decisiones cotidianas en ciudades costeras de todo el mundo.
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