Los cardiólogos repiten una y otra vez el mismo mensaje, pero un ingrediente discreto en la cocina podría ayudar a reforzar sus consejos.
Mientras las estatinas y las dietas estrictas dominan la conversación sobre el colesterol, la investigación está poniendo ahora el foco en una especia centenaria que parece favorecer arterias más sanas en apenas unos meses.
Un caro hilo rojo con grandes ambiciones
El ingrediente misterioso es el azafrán, el estigma carmesí de la flor Crocus sativus, apreciado desde hace mucho en la cocina de Oriente Medio, India y el Mediterráneo. A menudo se le llama la especia más cara del mundo: puede costar decenas de libras o euros por gramo, en gran medida porque cada flor produce solo unos pocos filamentos frágiles, y todos se recolectan a mano.
Más allá de su precio y su aroma, el azafrán está recibiendo una atención seria por parte de investigadores en cardiología. Varios equipos, incluidos científicos en Malasia y España, han comunicado cambios en los niveles de colesterol tras un consumo regular de dosis cuidadosamente medidas.
El azafrán, usado durante siglos en la medicina tradicional, podría ayudar a reducir el colesterol “malo” y a favorecer arterias sanas en alrededor de tres meses.
Qué muestran realmente los estudios
En estudios controlados, los voluntarios que tomaron azafrán a diario mostraron una reducción del colesterol total y del colesterol LDL -la llamada fracción “mala”, asociada a placas que obstruyen las arterias-. Al mismo tiempo, algunos participantes vieron un aumento del colesterol HDL, el tipo “bueno” que ayuda a transportar el exceso de grasa de vuelta al hígado para su eliminación.
Un ensayo español analizó un enfoque muy práctico: una bebida diaria preparada con una pequeña cantidad de azafrán de alta calidad. Los participantes consumieron:
- 50 mg de azafrán molido (con denominación protegida “Azafrán de La Mancha”)
- infusionado en 200 ml de agua potable
- todos los días durante 93 días -algo más de tres meses-
Al final del periodo, los investigadores comunicaron una mejora del perfil de colesterol coherente con una intervención dietética modesta: LDL más bajo y cifras lipídicas globales más saludables. Concluyeron que este régimen específico mostró efectos “hipocolesterolemiantes”; en otras palabras, ayudó a bajar el colesterol.
En un estudio, una infusión diaria de azafrán durante aproximadamente tres meses se asoció con niveles más bajos de LDL y con proporciones de colesterol más favorables.
¿Cómo puede una especia afectar a las arterias?
El azafrán es rico en varios compuestos bioactivos, entre ellos crocina, crocetina y picrocrocina. Estas moléculas dan a la especia su intenso color rojo, su amargor característico y un potente poder antioxidante.
Crocina y absorción de grasas
La crocina parece desempeñar un papel central en la historia del colesterol. Trabajos de laboratorio sugieren que:
- inhibe la lipasa pancreática, una enzima clave que ayuda a digerir las grasas de la dieta
- reduce la absorción de grasa y colesterol en el intestino
- podría ayudar a aumentar los niveles de colesterol HDL
Al bloquear parcialmente la descomposición de las grasas, la crocina reduce la cantidad de colesterol que pasa del intestino al torrente sanguíneo. Ese mecanismo es similar en espíritu, aunque no en potencia, al de algunos fármacos con receta que limitan la absorción de grasas.
Acciones antioxidantes y antiinflamatorias
La aterosclerosis -el proceso que estrecha y endurece las arterias- está impulsada por la inflamación y el estrés oxidativo. Los compuestos del azafrán actúan como antioxidantes y muestran efectos antiinflamatorios en modelos experimentales.
Esto significa que podrían ayudar a limitar el daño en las paredes de los vasos sanguíneos, reducir la oxidación de las partículas LDL y frenar la formación de placas grasas que con el tiempo pueden bloquear una arteria y desencadenar un infarto o un ictus.
El azafrán no solo influye en las cifras de colesterol; sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios podrían proteger las paredes arteriales del daño cotidiano.
La medicina tradicional se encuentra con la cardiología moderna
El azafrán no es nuevo en el abordaje de problemas cardíacos. En zonas de China, India, Irán y España, los sanadores han usado desde hace mucho preparaciones de azafrán para apoyar la circulación, aliviar molestias en el pecho y manejar otras afecciones vinculadas a la sangre y los vasos.
Los usos tradicionales van mucho más allá de la salud cardiovascular. Textos históricos describen el azafrán para molestias hepáticas, ánimo bajo, problemas menstruales, dificultades de fertilidad y diabetes tipo 2. La literatura científica moderna aún no valida todos estos usos, pero respalda cada vez más la idea de que el azafrán tiene múltiples acciones en el organismo, no solo sobre los lípidos.
Cómo usar el azafrán con seguridad para el colesterol
Dado su precio, nadie espolvorea azafrán con la misma generosidad que la cúrcuma o el pimentón. La buena noticia es que la investigación sugiere que solo hace falta una dosis diminuta para posibles efectos sobre el colesterol.
Enfoque dietético sugerido
| Elemento | Recomendación típica en estudios |
|---|---|
| Dosis diaria | Aproximadamente 30–50 mg de hebras o polvo de azafrán |
| Forma | En infusión en agua caliente, mezclado en comida o en cápsulas |
| Duración | Aproximadamente 12–13 semanas para cambios medibles |
| Límite superior de seguridad | Dosis altas por encima de ~1,5 g al día pueden ser tóxicas |
La mayoría de las personas no se acercará ni de lejos al rango tóxico por el coste. Aun así, los suplementos pueden concentrar el azafrán, así que conviene revisar bien las etiquetas, y cualquier persona medicada debería hablar con un profesional sanitario antes de añadir extractos a dosis altas.
Ideas prácticas en la cocina
Quienes quieren integrar el azafrán en su rutina suelen elegir platos donde su sabor destaque:
- platos de arroz como paella, biryani o tahdig persa
- guisos de pescado y caldos tipo bullabesa
- tajines de verduras con garbanzos y aceite de oliva
- leche caliente o bebidas vegetales teñidas de amarillo dorado con unas hebras
Las hebras suelen ponerse primero en remojo con un poco de agua caliente y después se añade el líquido al plato. Esto ayuda a liberar tanto el color como los compuestos activos.
Dónde encaja el azafrán en un estilo de vida cardiosaludable
Ninguna especia puede compensar una dieta rica en carne procesada, bebidas azucaradas y alcohol. Los cardiólogos siguen aconsejando reducir carnes grasas y productos curados, centrarse en cereales integrales, fruta y verdura, y mantenerse activo la mayoría de los días de la semana.
Dentro de ese panorama, el azafrán puede actuar como una herramienta adicional, especialmente para personas que buscan estrategias basadas en alimentos antes de -o junto con- medicación. Los beneficios potenciales parecen mayores cuando el azafrán se combina con:
- un patrón de alimentación tipo mediterráneo rico en aceite de oliva, frutos secos y legumbres
- ejercicio moderado regular como caminar a paso ligero o ir en bicicleta
- control del peso, incluso una pérdida del 5–10% cuando sea necesario
- limitar el tabaco y el vapeo, que dañan directamente el revestimiento de las arterias
El azafrán funciona mejor como un elemento de una estrategia de estilo de vida más amplia, no como una “solución mágica” añadida a una dieta sin cambios.
¿Quién debería tener precaución?
Aunque el uso culinario parece seguro para la mayoría, ciertos grupos deberían pedir consejo antes de usar azafrán a dosis medicinales:
- personas embarazadas, ya que cantidades altas podrían influir en las contracciones uterinas
- quienes toman anticoagulantes, puesto que el azafrán puede afectar ligeramente a la coagulación
- personas con tensión arterial baja, que podrían ver descensos adicionales
- cualquiera con alergias a especies de Crocus o plantas similares
Las cantidades típicas de cocina -una pizca en un plato familiar- rara vez causan problemas. Las complicaciones tienden a aparecer con suplementos concentrados o intentos de “megadosificación” rápida.
Poniendo en contexto la afirmación de los tres meses
El colesterol no cambia de un día para otro. Los análisis de sangre suelen reflejar el comportamiento de varias semanas. Los investigadores eligieron una ventana de 90 días a 3 meses porque ese periodo permite suficientes ciclos de transporte y eliminación de grasas como para mostrar una tendencia.
Quien añada azafrán mientras también mejora la calidad de la dieta y la actividad podría esperar razonablemente, según los datos actuales, un cambio pequeño pero relevante en LDL y HDL cuando su médico repita las pruebas a los tres meses. Es poco probable que el cambio iguale al de estatinas a dosis altas, pero puede contribuir a una estrategia global, especialmente en quienes están en el límite entre “vigilancia” y medicación.
Términos clave que aparecen una y otra vez
Dos expresiones se repiten en la investigación sobre azafrán y salud cardiovascular:
- Colesterol LDL: lipoproteína de baja densidad. Niveles altos se asocian con acumulación de placas grasas en las arterias.
- Colesterol HDL: lipoproteína de alta densidad. Ayuda a retirar el exceso de colesterol del torrente sanguíneo.
- Efecto hipolipemiante: reducción de grasas en sangre como colesterol y triglicéridos.
- Lipasa pancreática: enzima producida por el páncreas que descompone grasas para que puedan absorberse.
Entender estos términos ayuda a comprender cómo un pequeño hilo rojo en un plato de arroz puede desempeñar un papel discreto, de apoyo, en la protección de las arterias.
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