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La motivación actúa como una lente de cámara que influye en cómo se forman los recuerdos.

Persona sosteniendo cámara mientras escribe en cuaderno. Hora de arena y notas adhesivas en la mesa.

En aulas, oficinas y plantas hospitalarias, la gente se siente «motivada» cada día, y aun así sus recuerdos rara vez se parecen.

Una nueva oleada de investigación cerebral sugiere que la motivación tiene menos que ver con el esfuerzo en bruto y más con cómo la mente encuadra la realidad: en algunos momentos se acerca para captar detalles nítidos y, en otros, cose relatos amplios.

La motivación como lente, no como depósito de combustible

Durante años, la motivación se describió como una especie de depósito mental de gasolina: más combustible significaba más esfuerzo, lo que significaba mejor aprendizaje y rendimiento. El modelo sonaba redondo, pero algo nunca terminaba de encajar. La gente podía trabajar frenéticamente antes de una fecha límite y, aun así, recordar poco una semana después. En otras ocasiones, una tarde perezosa dedicada a curiosear un tema por pura curiosidad se quedaba grabada para toda la vida.

Un nuevo marco teórico, publicado en el Annual Review of Psychology, sostiene que la motivación se entiende mejor como la lente de una cámara que como un indicador de combustible. Cambia cómo el cerebro registra los acontecimientos, no solo lo mucho que nos esforzamos. Dos «estados de ánimo» ocultos en el cerebro, impulsados por sistemas químicos distintos, parecen decidir si almacenamos el panorama general o la letra pequeña.

La motivación no se limita a potenciar la memoria; cambia qué tipo de memoria se escribe desde el principio.

El trabajo, liderado por los neurocientíficos Jia-Hou Poh y R. Alison Adcock, reúne años de estudios en humanos y animales. Su modelo sitúa a dos neuromoduladores en el centro del escenario: la dopamina y la noradrenalina. Estas sustancias químicas -argumentan- ajustan el cerebro para dos estilos de aprendizaje muy distintos.

Dos estados motivacionales pugnan por el control

El estado interrogativo: cuando la curiosidad construye mapas mentales

El primer estado que describen los investigadores es el «estado interrogativo». Es la mentalidad de un niño que hace preguntas sin parar, o la de un adulto que un domingo tranquilo va saltando felizmente entre pestañas de Wikipedia. La fuerza motriz es la incertidumbre y el impulso por comprender.

En términos biológicos, este estado se alimenta de dopamina liberada desde una región profunda del cerebro llamada área tegmental ventral (VTA). Aquí la dopamina tiene menos que ver con un placer breve e intenso y más con señalar que la información del entorno podría ser valiosa.

En el estado interrogativo, el cerebro abre su lente, sacrificando algo de precisión para construir un conocimiento más rico y flexible.

La dopamina procedente del VTA influye con fuerza en dos estructuras clave:

  • Hipocampo: crucial para formar recuerdos a largo plazo y vincular acontecimientos a través del tiempo y el espacio.
  • Corteza prefrontal: implicada en la planificación, el establecimiento de objetivos y la gestión de tareas complejas.

En este ajuste interrogativo, el cerebro destaca en recuerdos «relacionales». En lugar de almacenar hechos aislados, conecta la información nueva con el conocimiento existente, construyendo lo que los investigadores llaman esquemas: mapas mentales que organizan conceptos y experiencias.

Piensa en un excursionista que recorre sin prisa un sendero nuevo. Se fija en cómo se conectan los caminos, por dónde discurren los arroyos y cómo cambia el terreno. Más tarde, puede orientarse por rutas nuevas, incluso por algunas que nunca ha recorrido, porque entiende la estructura del paisaje. Eso es el estado interrogativo en acción.

Este estilo de aprendizaje es potente para:

  • Comprender sistemas y patrones.
  • Hacer inferencias y predicciones.
  • Aplicar el conocimiento en situaciones desconocidas.

El estado imperativo: cuando la urgencia afila el encuadre

El segundo estado, el «estado imperativo», aparece cuando no hay tiempo para reflexionar. Una fecha límite inminente, el timbre de un examen, un jefe esperando un informe o el chirrido de unos neumáticos derrapando detrás de ti en la carretera pueden empujar al cerebro a este modo.

Aquí toma el control el sistema noradrenérgico centrado en el locus coeruleus (LC), bañando el cerebro en noradrenalina. Esta sustancia incrementa la activación y estrecha la atención hacia lo que parece más relevante de inmediato.

En el estado imperativo, el cerebro hace un zoom muy cerrado, capturando detalles vívidos mientras difumina el fondo.

Este estado recluta regiones como:

  • Amígdala: etiqueta los acontecimientos con significado emocional, especialmente miedo y amenaza.
  • Cortezas sensoriales: procesan con gran precisión las imágenes, sonidos y otras entradas en bruto.

Los recuerdos formados en este modo son «unitizados»: instantáneas muy detalladas de aquello que está en el centro de la atención. De vuelta al sendero, en el momento en que aparece un oso, el objetivo pasa de aprender el terreno a sobrevivir. El excursionista quizá recuerde después los colmillos al descubierto, la forma de una roca tras la que esconderse y la ruta exacta de escape, y sin embargo apenas tenga recuerdo del paisaje circundante.

Este estado urgente e imperativo resulta útil para:

  • Tomar decisiones rápidas bajo presión.
  • Fijar elementos concretos, caras o lugares.
  • Rendimiento a corto plazo en tareas de alto riesgo.

La contrapartida es una menor flexibilidad. Los recuerdos tienden a quedar muy ligados al contexto y es menos probable que sostengan una generalización amplia.

Por qué el cerebro no puede hacerlo todo a la vez

La afirmación central del nuevo marco es que el cerebro se enfrenta a un duro problema de presupuestación. Tiene recursos limitados y no puede atender a cada detalle y, al mismo tiempo, cartografiar todas las relaciones entre ellos. Por eso cambia de prioridades en función de la «distribución del valor» en el entorno.

Contexto Sistema dominante Resultado típico
Muchas recompensas potenciales, baja presión VTA–dopamina (estado interrogativo) Recuerdos amplios, relacionales y esquemas
Un único objetivo urgente, mucho en juego LC–noradrenalina (estado imperativo) Recuerdos nítidos y detallados de señales clave

Cuando el mundo se siente abierto y lleno de posibilidades dispersas -muchas ideas interesantes, poco riesgo inmediato-, el estado interrogativo impulsado por el VTA ayuda a construir un mapa. Cuando un objetivo sobresale por encima de todos los demás -cumplir el plazo, evitar el accidente, aprobar el examen-, domina el estado imperativo impulsado por el LC y el cerebro hace zoom.

Aulas, oficinas y la brecha de la memoria

Cómo los entornos de alto riesgo moldean lo que se queda

El modelo trae noticias inquietantes para las culturas educativas y laborales de alta presión. Los entornos obsesionados con exámenes, cuotas o urgencia constante pueden, efectivamente, aumentar el esfuerzo. También pueden cambiar lo que la gente recuerda.

Lo que está en juego puede afilar la memoria para hechos aislados, mientras erosiona silenciosamente la comprensión profunda.

En un aula regida por exámenes, los estudiantes pueden almacenar listas, definiciones y fórmulas con una precisión impresionante. Sin embargo, pueden tener dificultades para explicar por qué importan esos hechos o cómo encajan entre sí. El cerebro se ha sintonizado con el estado imperativo: zoom, memoriza, sigue adelante.

Por el contrario, las lecciones que fomentan la curiosidad, las preguntas y los proyectos abiertos son más propensas a empujar a los estudiantes hacia el estado interrogativo. Aquí los conceptos se enlazan, emergen patrones y el conocimiento puede transferirse entre asignaturas; pero los estudiantes podrían ser menos impecables al reproducir una redacción exacta o fechas aisladas bajo presión de tiempo.

Para docentes y diseñadores curriculares, la implicación es matizada. Diferentes partes del proceso de aprendizaje pueden requerir distintos estados motivacionales, usados de forma deliberada y no por accidente.

  • Al inicio de un tema: tareas de baja presión, guiadas por la curiosidad, para construir esquemas.
  • Más cerca de la evaluación: ejercicios con tiempo limitado para afinar detalles críticos.
  • A lo largo del trimestre: alternancia entre ambos modos para evitar quedarse atrapado en un extremo.

Salud mental: cuando la lente se atasca

Los investigadores también ven ecos de estos estados motivacionales en condiciones psiquiátricas. La ansiedad, por ejemplo, puede atrapar al cerebro en un estado imperativo crónico, escaneando constantemente amenazas y haciendo zoom sobre señales de peligro.

Cada correo ambiguo se siente como una crítica. Cada ruido desconocido por la noche se percibe como una señal de intrusión. El sistema noradrenérgico, construido para gestionar emergencias reales, empieza a tratar la vida cotidiana como una crisis constante. La memoria entonces favorece los detalles relacionados con amenazas y pasa por alto el contexto neutral o positivo, lo que puede reforzar la mentalidad ansiosa.

La depresión, en cambio, puede implicar un fallo del sistema VTA–dopamina para activarse adecuadamente. El estado interrogativo nunca termina de encenderse. Menos cosas resultan interesantes. La información nueva no parece merecer conectarse con experiencias antiguas. Eso puede hacer que las personas sientan que su futuro es una extensión plana del pasado, con poco espacio para posibilidades nuevas.

Las terapias futuras podrían dirigirse a estos estados con mayor precisión, usando medicación, técnicas psicológicas o incluso neurofeedback, en el que las personas observan datos en tiempo real de su propia actividad cerebral y aprenden a orientarla en la dirección deseada.

Qué significa esto para la vida cotidiana

Elegir tu lente a propósito

La mayoría de la gente alterna entre estados interrogativos e imperativos sin darse cuenta. El nuevo marco sugiere que puede merecer la pena ser más deliberado. Una estrategia sencilla es ajustar tu estado motivacional al tipo de memoria que quieres.

  • ¿Necesitas una comprensión flexible? Reduce la urgencia cuando sea posible. Date tiempo. Haz preguntas de «por qué» y «cómo». Permite el deambular y las conexiones.
  • ¿Necesitas un recuerdo preciso de detalles? Crea un poco de presión. Usa temporizadores, fechas límite simuladas o pequeñas consecuencias para activar el enfoque.

La curiosidad parece entrenar al cerebro para pensar más allá del presente; la urgencia lo entrena para actuar dentro del presente.

Los estudiantes podrían programar sesiones de lectura o discusión de bajo estrés al inicio de un curso, y después periodos de repaso más cortos e intensos a medida que se acercan los exámenes. Los trabajadores que aprendan un sistema nuevo podrían empezar con práctica abierta y luego pasar a simulaciones cronometradas antes de la puesta en marcha.

Términos clave que conviene desentrañar

Algunos tecnicismos de esta investigación probablemente hayan venido para quedarse:

  • Sistemas neuromoduladores: redes de neuronas que liberan sustancias químicas como dopamina o noradrenalina para ajustar el comportamiento de otras regiones cerebrales, en lugar de limitarse a transmitir un único mensaje.
  • Memoria relacional: recuerdos que almacenan cómo se relacionan las cosas entre sí; por ejemplo, qué compañero trabaja con qué cliente, o cómo se conectan distintos acontecimientos históricos.
  • Memoria unitizada: un recuerdo fuertemente ligado de un ítem o suceso como un único bloque, como un número de teléfono, una contraseña o la redacción exacta de una cláusula legal.

Los investigadores subrayan que la vida real es desordenada. El VTA y el LC no funcionan como interruptores limpios de encendido/apagado. Se solapan y se comunican entre sí. En la práctica, cualquier momento dado puede contener rastros de ambos estados. Aun así, la metáfora de la lente de cámara ofrece una forma llamativa de pensar en cómo la motivación esculpe la memoria: a veces con un plano abierto, a veces con un zoom cercano, dejando siempre una huella distinta de lo que importaba en ese instante.

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