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Lo que nunca debes hacer al plantar hierbas en macetas, según los jardineros.

Manos plantando en maceta sobre mesa de madera, rodeado de herramientas de jardinería y plantas.

La albahaca parecía perfecta en el vivero. Exuberante, aromática, tupida de hojas. Veinte minutos después, en mi diminuto balcón urbano, ya se vencía como si se arrepintiera de haberse venido conmigo. Hice lo que hacemos la mayoría: cogí una maceta vieja, eché tierra que me había sobrado, apreté bien las raíces y le di un buen riego.

Durante una semana, fingió estar bien. Luego empezó el amarilleo. Los tallos se ennegrecieron por la base. Una mañana, toqué la tierra y se sentía… pantanosa. La planta se me quedó en la mano. Las raíces eran una papilla.

Ahí fue cuando una amiga jardinera con experiencia dijo la frase que cambió para siempre mi manera de plantar aromáticas:

«La ahogaste antes de que tuviera una oportunidad».

El error número uno que los jardineros te suplican que no cometas

Pregunta a cualquier persona que cultive en balcón o en jardín qué mata antes las aromáticas en maceta y escucharás lo mismo: agua estancada, atrapada. No es olvidarse de regar. No es la tierra barata. El auténtico asesino de las aromáticas en maceta es el mal drenaje.

Queremos a nuestras plantas, así que las “arropamos” demasiado: sustrato pesado. Sin agujero, o con uno minúsculo que se atasca. Un plato que permanece lleno durante días. Por arriba, todo parece normal: hojas verdes, quizá un poco mustias. Por debajo, las raíces se asfixian en un baño frío que nadie les pidió.

Cuando has visto morir romero por pudrición de raíz tres veces seguidas, esa imagen no se olvida.

Un jardinero parisino que conocí en una azotea me contó una historia reveladora. Gestionaba más de cincuenta macetas de aromáticas para un restaurante: albahaca, tomillo, cebollino, menta, cilantro. Mismo sol, misma rutina de riego, mismo abono. Y, aun así, una fila entera de albahaca se venía abajo una y otra vez.

Al principio culpó al calor. Luego al viento. Luego a la variedad. Por fin, frustrado, sacó una planta. Las raíces estaban marrones y babosas. Resultó que esa línea de macetas tenía el fondo ligeramente cóncavo, de modo que el agujero de drenaje quedaba un poco más alto. El agua se acumulaba bajo el cepellón y se quedaba ahí.

Cuando taladró un segundo agujero en cada maceta y las elevó sobre pequeñas baldosas, la siguiente tanda de albahaca creció tan rápido que los chefs le suplicaron que bajara el ritmo.

El drenaje suena técnico, casi aburrido, pero es la ley silenciosa que gobierna cualquier aromática en maceta. Estas plantas evolucionaron en suelos que respiran: llueve, y luego el agua se desplaza, entra aire. En una maceta, ese movimiento natural se detiene. La única vía de escape para el exceso de humedad es ese pequeño agujero del fondo, y lo que pongas entre las raíces y esa salida lo decide todo.

Demasiada tierra apelmazada, sin bolsas de aire, un agujero obstruido, y la maceta se convierte en un tarro sellado. Las raíces necesitan oxígeno para funcionar. Sin él, empiezan a pudrirse, entran los hongos y la planta “misteriosamente” decae. Culpamos a nuestra mano, al tiempo, incluso a la luna.

La verdad simple es: cuando el agua no puede salir, tu aromática no puede vivir.

Cómo plantar aromáticas en maceta como lo hacen de verdad los jardineros

Los jardineros que mantienen aromáticas vigorosas durante años repiten el mismo ritual. Antes de echar sustrato, miran la maceta como un fontanero: ¿por dónde va a salir el agua? ¿a qué velocidad? ¿qué podría bloquearlo?

Empieza con una maceta que tenga al menos un agujero de drenaje generoso. Luego crea una capa de base: unas cuantas bolas de arcilla, trozos de terracota rota o grava gruesa en el fondo. No hace falta una capa gruesa; solo lo suficiente para que el sustrato no selle el agujero.

Encima, usa una mezcla ligera y esponjosa. Algo etiquetado para plantas de maceta o aromáticas, no tierra pesada de jardín. Si la notas densa, mézclale un puñado de arena o perlita. El objetivo es sencillo: que el agua atraviese, no que se quede ahí esperando a causar problemas.

Si estás pensando: «Yo he metido albahaca en una maceta decorativa sin agujero», no eres la única persona. A todos nos ha pasado ese momento en el que gana lo bonito frente a lo práctico. La aromática queda preciosa en el alféizar… durante unas tres semanas.

Luego llegan los síntomas clásicos: hojas que amarillean de abajo arriba, olor agrio del sustrato, mosquitas del sustrato revoloteando. Riegas menos, luego más, luego menos otra vez, intentando arreglar un problema que ya está instalado, ahí abajo donde no lo ves.

Seamos sinceros: nadie levanta cada maceta y comprueba la parte de abajo todos los días. Por eso los jardineros insisten en resolver el drenaje en el momento de plantar, no después, cuando las cosas se tuercen.

Un cultivador de balcón en Lyon lo dijo sin rodeos:

«La gente cree que mata las aromáticas por descuido. La mayoría de las veces las mata con cariño y sin drenaje. Una maceta sin agujero es un jarrón, no una casa».

Entonces, ¿qué hacen realmente los jardineros con experiencia, paso a paso? Suelen seguir una lista mental sencilla:

  • Elige una maceta con al menos un agujero de drenaje de verdad, no una imitación decorativa.
  • Añade una capa fina de material grueso (piedras, trozos de maceta) en el fondo.
  • Rellena con sustrato ligero y bien drenante; nunca solo tierra de jardín.
  • Riega una vez, deja que el exceso drene por completo y luego vacía cualquier plato bajo la maceta.
  • Eleva un poco las macetas con patas, baldosas o listones de madera para que el agua pueda salir libremente.

Repensar cómo cuidamos nuestras aromáticas en maceta

Cuando te das cuenta de cuánto depende el cuidado de una aromática de esa parte “invisible” bajo el sustrato, empiezas a mirar tus macetas de otra manera. Esa menta mustia quizá no tenga sed. Ese tomillo que sufre quizá no necesite abono. La historia real a menudo se escribe en el fondo del recipiente, donde aire, agua y raíces o cooperan o chocan.

Hay un alivio silencioso en aceptar esto. Que se te muera la albahaca no demuestra que se te den mal las plantas. Quizá solo le diste una bañera en lugar de una cama que respire. La próxima vez que plantes, quizá dediques un minuto extra a comprobar el agujero, añadir un puñado de piedras y aligerar la mezcla.

Algunos jardineros incluso hacen agujeros extra en macetas de cerámica bonitas, o meten una maceta de vivero de plástico con buen drenaje dentro de un cubremacetas decorativo. Es un pequeño ajuste que lo cambia todo.

Puede que notes que, una vez que el drenaje está bien, todos esos consejos de regar “cuando se seque el primer par de centímetros” de repente funcionan mejor. Los amigos empiezan a preguntarte por qué tus aromáticas se ven tan sanas en ese mismo balcón diminuto. Y probablemente sonreirás, recordarás aquella albahaca empapada de hace años y, en silencio, les darás la vuelta a la maceta para mirar la parte de abajo.

Punto clave Detalle Valor para el lector
Un buen drenaje no es negociable Las aromáticas en maceta mueren más rápido por agua atrapada y pudrición de raíces Ayuda a evitar la causa más común de fracaso con aromáticas
Importan la maceta y el sustrato Usa macetas con agujeros reales y mezclas ligeras y aireadas con arena o perlita Da a las raíces un entorno más parecido a las condiciones naturales
Montaje sencillo, beneficio a largo plazo Capa fina de material grueso, macetas elevadas, platos vaciados Plantas más sanas, menos muertes “misteriosas”, mejores cosechas

Preguntas frecuentes (FAQ)

  • Pregunta 1: ¿Puedo cultivar aromáticas en una maceta sin agujero de drenaje si tengo cuidado con el riego?
    Técnicamente sí, pero los jardineros casi siempre lo desaconsejan. Incluso con riegos cuidadosos, se acumulan sales y exceso de humedad. Una solución más segura es usar una maceta de vivero con agujeros dentro de un cubremacetas decorativo.
  • Pregunta 2: ¿De verdad necesito grava o piedras en el fondo de la maceta?
    Una capa fina ayuda a que el sustrato no obstruya el agujero y mejora el flujo. No “absorbe” el agua, pero crea un pequeño margen que mantiene las raíces alejadas de cualquier humedad estancada.
  • Pregunta 3: ¿Qué tipo de sustrato es mejor para aromáticas en maceta?
    Usa un buen sustrato para macetas etiquetado para contenedor, no tierra densa de jardín. Para aromáticas mediterráneas como romero o tomillo, mezcla un poco de arena o gravilla para que drene aún mejor.
  • Pregunta 4: ¿Cómo sé si mi aromática sufre por mal drenaje?
    Busca hojas inferiores amarillas, crecimiento lento, olor a humedad rancia o sustrato que permanece mojado durante días. Si sacas la planta y las raíces están marrones y blandas en vez de blancas y firmes, lo más probable es que el drenaje sea el culpable.
  • Pregunta 5: ¿Debo usar siempre un plato bajo las macetas?
    Los platos están bien, sobre todo en interior, pero no deben quedarse llenos. Deja que la maceta escurra tras regar y luego vacía el plato para que las raíces no estén en un charco permanente.

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